Hoy y siempre, celebremos la mujer negra

En fecha de hoy, 25 de julio, celebramos el Día de la Mujer Negra. Oficialmente conmemorado bajo el título “Día Internacional de la Mujer Afro-Latina, Afro-Caribeña y de la Diáspora Africana”, su nacimiento fecha en 1992 a raíz del primer encuentro de mujeres negras en República Dominicana pertenecientes de 32 países Latino-Americanos. Esta fecha es celebrada con vehemencia principalmente en Abya Yala, los Estados Unidos y España, cada año propagándose e internacionalizándose más, celebrando la cultura e identidad negra y honrando las contribuciones de las mujeres negras para combatir el sexismo y el racismo (Jackson, 2019). 

Estamos viviendo un proceso histórico de resurgimiento y reapreciación de lo negro, de empoderamiento y reivindicación de nuestra descendencia – o ascendencia, como dijo mi amigo Papu, “ascendemos hacia arriba”– y de resistencia, nacida en la opresión histórica y sistémica que, gracias al trabajo de todas aquellas que antes vivieron, seguimos enraizando y seguimos floreciendo, cada vez más alto y cada vez más fuertes. 

Así pues, hoy es día de celebración. De celebrar que cada vez más mujeres se sientan orgullosas de sus rasgos, su color de piel, su cabello. De que abracen su negritud y se reconozcan negras, o africanas, afrodescendientes, afroeuropeas o euroafricanas. 

De celebrarnos políticas, poetas, cantantes, emprendedoras, activistas, abogadas, filósofas, actrices, profesoras, vendedoras, médicas, empresarias y trabajadoras domésticas. De celebrar nuestra sororidad, de celebrar que estamos cambiando la narrativa y de celebrar que nuestras hijas ya no crecerán sin referentes: crecerán conocedoras de su valía y de la magia escondida detrás de su pelo y el brillo de su piel. 

De celebrar que, a pesar del doble o triple impedimento, lo estamos consiguiendo. 

De celebrar el seguir derrumbando fronteras, para construirnos nuestras, para celebrarnos libres. De celebrarnos vivas. De celebrar que nuestra mera existencia ya sea una celebración. 

De celebrar que nadie debe otorgarnos su voz o pasarnos un micrófono; que por fortuna tenemos cada una de nosotras nuestra voz, única, y creamos plataformas para que ésta pueda expresarse. 

De celebrar el respeto entre nosotras y nuestras compañeras, y de celebrar que cada vez más personas desean beber de la energía que desprendemos, caminar a nuestro lado, escucharnos y desaprender para volver a aprender de nuevo. 

De celebrar que también nosotras tenemos mucho por aprender. 

 De celebrar que seguiremos convirtiéndonos en referentes, por nosotras y para nosotras, siempre desde el amor y celebrando perpetuamente nuestra multiplicidad y diversidad, pues no existe una única mujer negra. 

Y así seguir celebrándonos hoy, celebrándonos siempre. 

 

“The empowerment of black women
constitutes the empowerment of our entire community.”
–Kimberle Williams Crenshaw

 
 
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Este texto bebe de las fuentes que he ido consumiendo a lo largo de estos últimos años y de la inspiración de muchas mujeres que me han llevado hasta aquí.