Abiy Ahmed, premio nobel de la paz 2019

Abiy Ahmed recogiendo el Premio Nobel de la Paz en 2019. Fuente: Wall Street Journal

Abiy Ahmed es el 12º africano laureado con este galardón dentro de sus 119 de historia desde que en 1960 Albert Lutuli fuese premiado por su lucha no violenta contra el apartheid en Sudáfrica. Otros han sido también vitales para la paz, como Anwar el-Sadat, por la paz entre Egipto e Israel, Nelson Mandela, por el fin pacífico del apartheid y la fundación de una nueva y democrática Sudáfrica, o mujeres como Ellen Johnson Sirleaf, Lymah Gbowee, de Liberia, y Wangari Muta Maathai, de Kenia, por sus esfuerzos por traer la paz, la democracia, los derechos de las mujeres y el desarrollo.

El premio le fue concedido a Abiy Ahmed por «sus esfuerzos para alcanzar la paz y la cooperación internacional y, en particular, por su decisiva iniciativa para resolver el conflicto fronterizo con la vecina Eritrea». Además, «liberó prisioneros políticos y periodistas, legalizó grupos de la oposición y nombró mujeres en su Gabinete, todo ello en sólo un año en el poder», subrayó el secretario general del comité noruego del Nobel, Jan Egeland.

Es necesario resaltar el significado del conflicto entre Etiopía y Eritrea. En 1961 estalló una guerra por la independencia de Eritrea que duró 30 años, durante los cuales el propio Abiy Ahmed llegó a participar durante su etapa en el ejército, siendo testigo de los desgarros y daños que produjo la guerra sobre familias y comunidades enteras. Eritrea alcanzó la independencia tras un referéndum en 1993, pero el tratado de paz no se firmó hasta el año 2000. Éste, sin embargo, no terminó con los roces, y las disputas territoriales y fronterizas no fueron resueltas. Se suele decir que, tras la secesión eritrea, Etiopía quedó resentida por la pérdida de su salida al mar, pero lo que provocó la escalada de tensión fueron las dificultades económicas entre los dos países que no supieron resolver. Se trataba, por tanto, de una paz caliente. Las comunicaciones se cortaron, Etiopía dejó de usar los puertos eritreos y el único contacto era a través de escaramuzas.

Tras la secesión, el camino seguido por los dos países fue bien distinto. Etiopía logró crecer al ritmo de los Tigres Asiáticos y comenzó a revelarse como un jugador clave en la estabilidad regional. Etiopía tuvo, o tiene, personal en el terreno en Darfur, Liberia, Burundi y en la frontera entre los dos Sudanes y coopera con las fuerzas estadounidenses estacionadas en Djibuti a la vez que recibe ayuda china contra la piratería en el Golfo de Adén. Etiopía ha sido el sostén de la misión en Somalia contra Al-Shabab para apuntalar al frágil gobierno somalí y también en la frontera entre los dos Sudanes, tanto en la región de Darfur como en la controvertida zona fronteriza de Abyei. Los diplomáticos, generales y oficiales etíopes han sido cruciales para EEUU y sus aliados en el Cuerno de África, el Mar Rojo y el Golfo de Adén. Mientras los oficiales estadounidenses temen por la estabilidad de antiguos aliados como Egipto, Kenya o Arabia Saudí, la fiabilidad y efectividad de Etiopía es vista como vital.

Por el contrario, Eritrea, con mayores problemas para recuperarse económicamente, pareció convertirse en un país paria y llegó a ser acusado de estar apoyando a grupos terroristas. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó en 2011 la Resolución 2023, en la que condena el apoyo del gobierno eritreo a los grupos terroristas que están proliferando en la región nororiental de África. Apoyándose en otras resolución aprobadas en anteriormente, el Consejo impuso nuevas obligaciones a las autoridades de Asmara, con el fin de impedir que utilice los ingresos procedentes de las explotaciones mineras (principalmente, de oro, cobre o zinc) para contribuir a la financiación de los grupos armados islamistas, entre ellos los somalíes de Al-Shabab. La Resolución 2023 estuvo liderada por dos Estados africanos, Gabón y Nigeria, y expresaba la gran preocupación de los países africanos por la contribución de las autoridades eritreas a la inestabilidad en el Cuerno de África.

Parecía, por tanto, que sus caminos iban a seguir divergiendo, apuntalando la tragedia. Sin embargo, al convertirse en Primer Ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, «sintió en su corazón que el fin de la incertidumbre era necesario.» Creyó que la paz real entre Eritrea y Etiopía estaba al alcance, que el muro imaginario entre los dos países podía desaparecer y, en su lugar, podía construirse un puente de amistad, confianza y colaboración. Por ello se decidió a alcanzar un acuerdo con el presidente Isaias Afeworki, que se formalizó a lo largo de los meses de julio y septiembre de 2018. El acuerdo es tan significativo que etíopes y eritreos comenzaron a llamarse por teléfono los unos a los otros simplemente para saludarse, y felicitarse por la paz alcanzada. La guerra separó a familias que durante todos estos años no han podido verse ni hablarse, comunidades que perdieron a muchos de sus miembros, cientos de desplazados, deportaciones y el subsiguiente peso de la devastación económica.

El premio en sí es importante para Etiopía, pero también para África y los objetivos de la Agenda 2063. Como estableció Abiy Ahmed, se trata de convertir «las espadas en arados y las lanzas en hoces; nuestras naciones no son las enemigas, sino que compartimos un enemigo común llamado pobreza». Y para lograr la paz es necesaria una visión duradera. Y su visión de la paz está enraizada en la filosofía del Medemer, palabra amárica que significa sinergia, convergencia y trabajo en equipo para un mismo destino. Los problemas no han desaparecido, pero Abiy Ahmed y su país tienen la convicción de que con la guía del Medemer se librarán del miedo y avanzarán hacia nuevas ideas y oportunidades que les permitan afrontar esos problemas.


Para ampliar

EL-FFENDI, A., “The Perils of Regionalism: Regional integration as a source of insability in the Horn of Africa?”, Journal of Intervention and Statebuilding, vol. 3, nº 1, marzo de 2009, pp. 12-13

CABESTAN, JEAN-PIERRE, “China and Ethiopia: Authoritarian affinities and economic cooperation”, China Perspectives, nº 4, 2012, p. 56

GONZÁLEZ AIMÉ, E., “The Security Issues behind the Ethiopian Intervention in Somalia (2006-2009)”, Center of African Studies, University Institute of Lisbon, 2013, pp. 32-47

SHARAMO, R. & BEROUK, M. (eds), “Regional Security in the pot-Cold War Horn of Africa”, Institute for Security Studies, Monograph 178, April 2011, pp. 20-21